Casa del Judio de Córdoba,Elie Nahmias.

 

 

Casa del Judio, cordoba

Casa del Judío, Cordoba

Anécdotas de la Casa del Judio de Cordoba


Don Luis Recio el gran historiador cordobés nos relata en su web “Paseos por Córdoba” una interesantísima conversación con Elie Nahmias de cuando llegó a Córdoba, se enamoró de la ciudad y decidió comprarse una casa y establecerse aquí. Muchas veces paseando por la plaza de Jerónimo Páez, nos hemos quedado mirando admirados al ver esa casa, incrustada en una sin igual plaza, y que es tan hermosa como desconocida. Sólo podremos saborear su belleza desde el exterior, ya que desgraciadamente, está vetada la entrada, y eso que desde estudiante hace años lo he intentado.

Nos desgrana Recio una conversación mantenida con él y nos da detalles de su personalidad.“Córdoba es mi novia” decía Nehmias.La Nochebuena de 1964-comenzó a relatar su historia como si acabase de vivirla- nos paramos en el coche y pasamos la noche en La Arruzafa. Les digo a mi mujer y a mi hija: “Ya que estamos en Córdoba aprovecharemos para callejear”. Mi hija estaba cansada y bajamos mi mujer y yo. Fuimos  a la Mezquita y entramos en el Patio de los Naranjos cuando se nos acerca un jovencito modesto: “Soy un estudiante cordobés y como amo a Córdoba, querría enseñarles algunos rincones; no es por dinero”. Nos llevó por la Judería. Entonces, las puertas de los patios estaban abiertas siempre. Era un verdadero hechizo. Regresamos a la Mezquita exactamente a las doce. “¿Quieren venir a la misa del gallo?”, nos preguntó. Entonces, las luces del interior eran más discretas que hoy. Oír en ese bosque de columnas cantar la misa fue un verdadero (aquí utilizó una expresión francesa equivalente a atrapar, se sintió atrapado por aquel momento irrepetible). Cuando salimos de allí le dije a mi mujer: “Aquí tendremos nuestra casa”.


Comenzó a visitar casas y  le llevan a la plaza de las Bulas, le enseñan una casa situada entre la plaza y la muralla, pero que no fue del agrado de se  mujer que incluso se asustó de su estado. Era la casa que a mediados de los años noventa recuperó y reformó el grupo NH para instalar el actual hotel Amistad.

 Por la calle Encarnación se enfrentó con la portada de lo que nosotros llamamos la Casa Grande”. Se trata de la casa número 13 de la calle Rey Heredia, que ostenta en su portada barroca la fecha de 1636, con su tímpano sustentado por ménsulas con mascarones en el que se inscribe el balcón blasonado; una mansión mudéjar que perteneció al Duque de Medina Sidonia, hijo de Enrique II, y fue reformada en el siglo XVI, también conocida en Córdoba como casa de los Armenta y los Cárdenas; ¿Y eso qué es?”, pregunta Elie a Ana María Vicent, seducido por la portada. “Una casa particular. ¿Le interesaría visitarla? No es imposible que los dueños la vendan si le interesa”. Entraron. A Elie le pareció una casa muy grande pero interesante. No le desagradó. “Lo pensaremos”, dijo. Días más tarde volvió a Córdoba y visitó la casa con más detenimiento. Era la hora de la siesta. “Vuelvo, doy vueltas, llamo a don Félix. Don Félix, ¿no le parece a usted que en esta casa hay muchos añadidos? Creo que si se sacan queda una casa clásica, de planta completamente rectangular, una casa auténtica”.

Detalles de su abierta personalidad lo demuestra en esta sentencia:  ¿cómo un judío tiene a San Rafael en su zaguán? “Es la tradición cordobesa, y yo la respeto”.

Otros rasgos interesantes sobre tan distinguido personaje es que  se definía como sefardí tahor, que quiere decir “español verdadero”, pues era descendiente de los judíos expulsados de España por los Reyes Católicos, que conservaban el habla y la cultura. El profesor Feliciano Delgado apuntaba en otro artículo necrológico que tras la expulsión unos Nahmias se establecieron en Holanda, donde crearon una importante imprenta, y otros arribaron a Grecia, donde nació Elie.


Llegó a ostentar la presidencia de la Federación Sefardí Mundial, lo que le permitió asistir en 1990 en Oviedo a la entrega del Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, concedido ese año a las Comunidades Sefardíes dispersas por el mundo, una verdadera “España itinerante” que conservó “el legado cultural y lingüístico de sus antepasados”. Como proclamó el jurado concesionario, el premio convocaba a las comunidades sefardíes “al reencuentro con sus raíces, abriéndoles para siempre las puertas de su antiguo país”. Un momento muy emocionante para Nahmias, quien en el curso de la recepción celebrada con tal motivo manifestó a Don Felipe de Borbón, Príncipe de Asturias: “Un antepasado Vuestro nos expulsó y Su Alteza nos recibe ahora”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>