El Califato de Córdoba, desde fuera…

mezquita de córdoba

Mezquita de Córdoba

La Proyección del Califato de Córdoba. Un tiempo de esplendor.

Don José Calvo Poyato, Doctor en Historia, gran escritor e insigne andaluz, nos abrevia en la revista “Historia y Vida”, en su edición 543 una visión de la “mayor época de esplendor que haya conocido nuestra denostada península”, según nuestro modesto criterio, inclusive el Siglo XXI….

“El Califato de córdoba fue obra, en gran medida, del excepcional Abdarrahman III, que transformó el emirato que había recibido llevando más allá su autoridad y multiplicando sus dominios. El auge que definió su gobierno, sin embargo, iba a durar menos de un siglo.

El resto del entorno musulmán miraba a Córdoba con suspicacia o con animosidad, pero ese no siempre era el caso de los cristianos.

Una buena sintonía.

La imagen externa del califato cordobés fue muy diversa. Para los fatimíes de Egipto o para los abasidas de Bagdad, era claramente un enemigo. Totalmente diferentes fueron sus relaciones con los bizantinos, marcadas por la cordialidad y el intercambio de regalos. Posiblemente fueron impulsadas por Abdarrahman III para limitar la influencia de Bagdad en las costumbres y manifestaciones artísticas. Una embajada del basileo visitó Córdoba en el año 949. Esas relaciones se mantuvieron con Alhakam II.

Abdarrahman III

Abdarrahman III

El descontento alemán.

En 958 llegó a Córdoba una embajada de Otón I, cabeza del Sacro Imperio Romano Germánico. El enviado exigía responsabilidades al Califa por las actividades llevadas a cabo por piratas musulmanes en algunos lugares del Imperio. Abdarrahman respondió duramente. Esa embajada, presidida por el monje francés Juan de Gorze, señala cómo los imperiales veían Córdoba.

Vecinos pedigüeños.

Para los cristianos del norte, la imagen del califato era de poder, y aunque a él llegaron emisarios con protestas e incluso con acusaciones intimidatorias, fueron más frecuentes  las visitas para solicitar protección o algún tipo de ayuda concreta, como la pedida por la reina Toda de Navarra para su nieto Sancho. Solicitaba a los médicos califales remedio para su exagerada gordura.”

Resumido y  con datos para seguir investigando sobre esta época dorada, pero realmente zaherida por la Historia Oficial, y que sin duda antes o después tendrá su verdadero reconocimiento.

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