Iglesia de la Trinidad Córdoba

Si trazásemos una circunferencia en la ciudad de Córdoba, no cabe duda de que el centro turístico sería la Mezquita-Catedral. Pero si mirásemos hacia atrás nos daríamos cuenta que tradicionalemente ha sido así, pero,  qué hay dentro de esa circunferencia.
Más allá de la judería en pleno centro histórico de la ciudad se encuentra la Iglesia de la Trinidad; de formas barrocas y aspecto grandioso alberga en su historia curiosidades y en sus muros auténticas obras de arte.

En el lugar en el que se emplaza hoy esta Iglesia estuvo desde el siglo XIII el Convento de frailes Trinitarios, fundado por el Rey Fernando III apodado el Santo, Conquistador de Córdoba y que prestó su nombre a lo que la historiografía ha llamado las Iglesias Fernandinas.

Los avatares socio-económicos han hecho que el edificio original haya desaparecido por completo dejando para la posterioridad el edificio Barroco que hoy vemos.

Preside la Plaza de la Trinidad una fachada en la que se contraponen la curva y la recta, que incluyen en su lenguaje elementos clásicos. Sin embargo todo el movimiento que se crea circundando la puerta principal, no evita que los ojos paseen por el resto de la fachada, muy alta y sobria, de muros desnudos, encalados, coronado al final por un frontón sencillo, simple, casi clásico.

Al entrar un enorme pasillo nos desvela una estructura tradicional, que si viéramos desde el cielo tiene forma de cruz. Pero en su interior la atención se centra casi desde la puerta en el maravilloso retablo barroco dorado y decorado con columnas torsas, hojarascas en relieve y un sin fin de motivos que nos guían de abajo a arriba.

Centro de este retablo es la imagen de la Virgen del Coro de Alonso Gómez de Sandoval, queda coronado por la representación de la Asunción y completan la iconografía del retablo Santa Inés , Santa Catalina, el fundador de la orden trinitaria Juan de Mata y Félix de Valois reformador de la orden.

Sobre nuestras cabezas las bóvedas de cañón y la gran cúpula del crucero crean un espacio coherente, equilibrado, que se deja acompañar por retablos a lo largo de la nave única.

La Iglesia de la Trinidad es una de las joyas que Córdoba guarda celosamente a los ojos de los visitantes. Tan céntrica y cercana que pocos son los que reparan en ella.

Iglesia de la Trinidad

Pilar de Gabriel.

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