Leyenda del Alcazar de Córdoba

Hay tanto por descubrir de la historia de Córdoba que a veces nos resulta dificil la comprensión de lo que realmente sucedió. Aqui se mezcla la leyenda, con escritos que nos desvelan un poco este trozo de la historia. La arqueología demuestra a veces que algunos escritos, son eso, leyendas…

Alcazar Islámico

Alcazar Islámico

El Alcázar descrito por Ibn Baskuwal es el mismo designado por algunos autores antiguos como Balat Ludriq (Palacio de Rodrigo), no porque lo hubiera construido sino porque cuando fue vencido por los árabes y su reino conquistado, como supieron que le servia de residencia cada vez que venía a Córdoba, le llamaron por su nombre. No se sabe por quién fue construido, pero la opinión más generalizada entre los ayam/s (Cristianos o bárbaros) es que fue uno de los antiguos reyes que vivió en el castillo de al-Mudawwar (Almodóvar), fue quien lo construyó.

Y cuentan lo siguiente: un día, yendo el rey de caza, llegó a un lugar a donde más tarde fue construida Córdoba, que en aquel entonces era un desierto o ruina (jarab’); el Sitio ocupado por el alcázar estaba cubierto por impenetrable maleza. Cerca de este lugar el rey soltó su halcón favorito, el cual se elevó al campo que más tarde llamó kudyat Abu Ubadat (Monte o peña de Abu Ubaydat); pasándolo y descendiendo en la espesura, el halcón voló en busca de una perdiz.

Jardines del Alcazar

Jardines del Alcazar

Siguió el rey hasta perderlo de vista pero no viéndolo aparecer y temiendo se hubiera enredado entre las ramas y se hallase en la imposibilidad de moverse, el rey ordenó cortar la maleza. Mientras su gente se encargaba de cortar la maleza fue descubierta la cúspide de un magnífico edificio de asombrosa estructura, construido con grandes bloques de piedra unidos entre si con plomo fundido. El rey, añade Ibn Baskuwal, que era un hombre inteligente y emprendedor, ordenó inmediatamente que se excavara alrededor y el edificio fue rápidamente descubierto en toda su extensión. Continuando su trabajo, los obreros llegaron a los cimientos, los cuales se encontraban sumergidos en agua sobre un lecho de pequeñas piedrecitas, puestas allí por un antiguo procedimiento. Cuando el rey vio esto, dijo: “No hay duda que esta obra es de algún famoso monarca y debo reconstruirlo.”

Patio Morisco del Alcazar

Patio Morisco del Alcazar

Ordenó que este edificio fuese reintegrado a su estado primitivo; hízolo habitable y desde entonces lo visitó a menudo como cualquiera de sus castillos reales. Cada vez que hacía una excursión por su kura o pasaba cerca de él alguna expedición militar, residía en él durante algún tiempo. Esto indujo a muchos de sus súbditos a establecerse en la vecindad y así, poco a poco, se construyó la ciudad de Córdoba, quedando el alcázar en su centro, el cual, desde entonces, fue morada de los reyes que se sucedieron. Acampó en él Ludriq cuando marchó a su encuentro con los árabes en Shiduna…”

* Documento núm. 295 Aparece en “Anales de la Córdoba musulmana” de Antonio Arjona Castro. Publicaciones del Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Córdoba. Córdoba 1982.

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